Atención de Adultos 

Considerando siempre primero a la persona y comprendiendo en cada caso sus circustancias particulares, los trastornos psíquicos son patologías médicas que tratadas adecuadamente responden favorablemente al uso de fármacos. Estos son prescritos de forma racional evitando la sobremedicación y la aparición de efectos secundarios, seleccionando en todo momento los más eficaces y seguros.

En ocasiones se asocian abordajes de índole psicológico que no solo refuerzan, sino que a largo plazo hacen posible la disminución o supresión del tratamiento, a la vez que pueden reforzar la eficacia de este. La psicoterapia hace posible desarrollar habilidades que nos ayuden a superar nuestras dificultades y tratar problemas de fondo que en ocasiones son el núcleo de nuestro malestar.

En adultos son frecuentes los trastornos de ansiedad y de alimentación, la depresión, las fobias, el trastorno bipolar y en menor medida las patologías que cursan con alucinaciones y delirios. .

Una mención aparte la merecen las personas de edad avanzada, aquí la enfemedad mental se manifiesta de una forma especial, son frecuentes los trastornos de conducta y la aparición de problemas de memoria. Son habituales la inhibición, la desgana, la apatía y el autoabandono. Un diagnóstico correcto y el uso de la medicación adecuada puede suponer una mejoría muy importante de la calidad de vida de estas personas. 

Atención de Niños y Adolescentes

El niño merece siempre el mayor de los cuidados, los primeros años de vida van a determinar muchos aspectos de su posterior personalidad y de su desarrollo como persona. Patologías como el déficit de atención con o sin hiperactividad pueden ser detectadas y tratadas a tiempo cambiando el pronóstico vital de esa persona. Los trastornos generalizados del desarrollo, los tics, las actitudes oposicionistas y desafiantes, son patologías que tienen un tratamiento específico que hace posible una  mejora en el ámbito familiar, social y escolar, a la vez que permite el desarrollo del niño con normalidad.  

En los casos de población infatojuvenil la prescripción de fármacos queda relegada a situaciones donde su uso es necesario para conseguir los objetivos terapéuticos, usando fármacos diseñados especialmente para niños cuya seguridad y eficacia está demostrada y avalada por estudios científicos.